De la Bauhaus a la arquitectura de la ficción

“Construir es organizar la vida social, técnica, psicológica, económica”.” (MEYER, H, en Bauhausbuch nº4, 1.928.)

El presente texto se enfoca en analizar algunas influencias que tuvo la escuela de la Bauhaus en el cine, con base en dos componentes básicos: la imagen de la arquitectura con relación del ser humano y la filosofía que trae consigo. 

La importancia de analizar esta escuela que tuvo su funcionamiento durante la década del 20 y del 30 del siglo pasado se da por descubrir en qué medida la concepciones artísticas y arquitectónicas aportan a otro arte que comenzaba a configurar su lenguaje propio: el cine. 

Más que una escuela, la Bauhaus fue el ensayo acertado de una pedagogía que revolucionó las artes. Walter Gropius, Hannes Meyer y Ludwig Mies Van der Rohe (sus primeros directores e ideólogos cuya profesión era la arquitectura) erigieron un pensar estructurado que tiene gran influencia hasta hoy, desde lo cotidiano hasta lo complejo y desde lo abstracto de las artes aplicadas (arquitectura, interiorismo, entre otras) a las bellas artes. 

Gráfico 1. Hotel Quito, Quito, Ecuador

Pero fueron las fuertes influencias en los factores socioculturales lo que llama la atención de investigadores, artistas, filósofos sobre por qué la Bauhaus fue un referente que ideó nuevas formas de crear arte. La respuesta puede radicar en que sus profesores y estudiantes reconocieron elementos comunes entre la arquitectura, el diseño, la pintura, la filosofía y su relación con el ser humano de distintas partes del mundo. Sus pautas estéticas las podemos ver, incluso, si hacemos un mapeo de los rastros que dejó esta escuela en Quito: las oficinas de la biblioteca, el teatro, la facultad de Economía y Arquitectura de la Universidad Central del Ecuador, el edificio del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), entre otras construcciones a mediados del siglo pasado, son obras de arquitectos que llegaron de Europa y se asentaron en la capital de nuestro país influenciados por la Bauhaus. 

Ahora, aterrizando en nuestra búsqueda de su influencia en el cine, para identificar el punto en el que se dan la mano ambas artes, debemos realizar una lectura de la imagen detenida que nos remite a la idea de esa relación del ser humano con la imagen que nos presenta: líneas verticales, puras, y un ser humano que ocupa un lugar insignificante de la imagen entorno al espacio cinematográfico. En esa línea de análisis, se tiene la certeza de que estas formas tienen detrás una filosofía de cómo sería una sociedad futura si la persona o el ciudadano residiera, trabajara o jugara en un entorno como la que presenta estas imágenes: 

Gráfico 2. World Trade Center, Nueva York, 1.972-77. Arquitecto: Minoru Yamashaki 
Arial view of WTC in March of 2001

Gráfico 3. Cartel original de Metrópolis (1927).

La arquitectura presente en Metrópolis: grandes edificaciones para las instituciones y la insignificancia del sujeto… ese es el cuidado que puso Lang con su obra. Líneas sobrias, espacios funcionales a gran escala, geometría sencilla pero imponente; talvez una idea de sociedad que germinaba luego de una primera guerra. No tanto a nivel de planos, ángulos, o lo que es la gramática del cine, pero sí en cuanto a la representación de las construcciones de un nuevo orden sociocultural. Lo mismo se repite en la nueva versión del clásico de los años ochenta: Blade Runner (Ridley Scott, 1982): Blade Runner 2049 (Denis Villaneuve, 2017). 

     Si bien la máxima de Gauthier era que “la función sigue a la forma”, habría que preguntarse cuál era la función que cumplían esta clase de edificaciones que buscaban empatar la llegada de los nuevos hechos históricos o hechos colectivos que no se pensaban como un diseño de vivienda o de infraestructura, sino una nueva forma de ver el mundo. 

Es así que la ficción da cuenta de nuestra idiosincrasia que la realidad. Por eso, la forma más clara de la influencia de la Bauhaus en el cine se ve plasmada en las fantasías de los directores en su idea de ciudades, como sociedades futuras, donde el hábitat juega mucho.  

     Dado que, sin cambio cultural, no existe cambio material su producción intentó cambiar significaciones, valores y costumbres que marcaron todo lo que se creaba en cuanto a diseño y su función cognitiva acerca del pensarnos el cómo habitamos un espacio. Es por ello que, como escuela, la Bauhaus buscó una pedagogía que contó con grandes artistas como Paúl Klee ¿cómo podían no generar una nueva filosofía de vida ligada al arte y una nueva concepción del mundo?  

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